La última etapa partió desde el Monte do Gozo para llegar a Santiago de Compostela.
Los peregrinos, aunque cansados, estaban con muchísimas ganas de poder completar su objetivo: Finalizar su Peregrinación en Santiago.
Además, sabían que sus familiares estarían esperándolos en la Plaza del Obradoiro, lo que hacía que cada uno de ellos se mostrase con más ganas y entusiasmo aún.
La etapa partió a las 10.30 de la mañana para recorrer los últimos 7 kilómetros. Todo transcurrió con total normalidad y a las 12.00 de la mañana, los peregrinos, recibidos por sus familiares con cánticos de “Campeones, Campeones”, llegaban a la Plaza del Obradoiro.
Rápidamente, los gritos se transformaron en abrazos y besos, convirtiéndose así en uno de los momentos más emocionantes de este viaje.
Por la tarde los peregrinos asistieron a la “Misa de Peregrinos” y por la noche cenaron junto a sus familiares.
El domingo pudieron disfrutar de una visita guiada a las “Cubiertas de la Catedral de Santiago” y a las 12 de la mañana retornaban hacia Madrid sabiendo que habían cumplido con las mejores espectativas.
Aunque el viaje era largo, todos ellos llegaron a Madrid emocionados alrededor de las 20 h. con muchísimas ganas de poder disfrutar de el Gran Triunfo de la Selección Española de Fútbol.
Tanto los peregrinos de la Fundación como los futbolistas de la Selección han vivido unas experiencias paralelas a lo largo de estas dos últimas semanas y han conseguido cumplir con todos los objetivos marcados.
Hay que agradecer a todos los que han hecho posible que, un año más, se pueda desarrollar este viaje.
En primer lugar a los patrocinadores Solred S.A., PSA Peugeot Citröen y Autocares Julián de Castro.
En segundo lugar a los monitores de la Fundación, que de forma totalmente altruísta, han ayudado a todos los Peregrinos a poder conseguir este gran reto.
En tercer lugar a las familias que, a través de sus muestras de apoyo,han hecho posible que este viaje se haya convertido una gran experiencia para todos nosotros. Su colaboración en el blog ha sido excelente y su participación en Santiago de Compostela inmejorable.
Y por último me gustaría agradecer a la Fundación Síndrome de Down de Madrid la posibilidad de poder participar en una iniciativa como ésta. No tengo palabras para describir lo que he sentido cuando he intentado narrar, desde la distancia, todo lo que me iban contando los peregrinos y monitores.










































